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lunes, 31 de mayo de 2010

Frenesí


Deben ser mis sueños, en los que vives cada noche, los que te hacen real, los que me hacen sentirte cerca y ser capaz de aguantar esas temporadas sin tu amor. Es saber que esto es real, que sólo me siento viva cuando estoy contigo, que necesito beber de tu cuerpo, vivir debajo de tu piel, sonreír de tu pasión...

Nadie lo entiende, ni creo que tú lo entiendas, pero para mi lo eres todo. Eres mi vida, mi cuerpo, mi alma, vivo por y para ti, eres un sueño que no hago más que perseguir.

Te anhelo cuando estás lejos, y lo hago cuando está tu cuerpo pegado al mío por no poder estar debajo de tu piel. El mejor lugar para vivir.

jueves, 20 de mayo de 2010

Juntos


Y juntos reinventaremos el mundo. Jugaremos con la paleta de colores, utilizaremos brillos y aumentaremos mucho el contraste. Y una vez que el paisaje esté perfecto, inventaremos nuestros cuerpos, fabricados de los más preciados recuerdos, los deseos más ardientes y la voraz imaginación. Y el mundo será nuestro. Deseo, gozo, placer. Tu cuerpo, el mío y la sinfonía del sexo.

miércoles, 28 de abril de 2010

Tú.


Deseando enamorarme una vez más de tus sonrisas al despertar.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Nunca volverás a tatuar mi cuerpo con partituras en clave de fa.


Necesito las teclas de un piano. Una melodía improvisada y melancólica. Tumbarme en una alfombra roja y cerrar los ojos sintiendo como las notas resbalan por mi cuerpo y me llenan de sensaciones.

Notar como mis manos acarician mi cuerpo al compas binario de la música. Y ver tus dedos deslizándose por las teclas, acariciando el marfil, como si fuera un cuerpo de mujer. Como si quisieras redescubrir cada milímetro de su piel y grabarlo en tu memoria. Como yo te grabé a ti.

Siento la música en mi interior, mis oidos la oyen aunque no esté sonando. Y necesito la calma de un melodía triste de piano. Que brote de tus yemas a mi corazón y me estremezca.

Recuerdo la primera vez que te escuché tocar, cerré los ojos, como hago en este momento al revivirlo y dejé que tu música me transportara a un lugar únicamente nuestro. Donde aún te escucho en sueños, tocando.

Y tu melodía acaricia mi cuerpo como lo harían tus manos, redescubriendo, también, cada curva de mi cuerpo, cada textura y cada sensación. Me tocas, me besas, mi cuerpo se alza hacia ti anhelándote.

Y hoy sólo puedo recordar tu música, sentirla dentro de mi en mis fantasías. Nunca más tocarás para mi. Nunca me volveré a tumbar en la alfombra roja de tu salón y dejaré que tu melodía me envuelva en melancolía. Me inventaré lugares nuevos a los que viajar en mi solitaria soledad. Nunca volverás a tatuar mi cuerpo con partituras en clave de fa.

Y hoy necesito tus manos interpretando para mi tus sentimientos.